Soros y Stiglitz
Rodrigo Carazo Odio
Publicado con el permiso de don Rodrigo
Octubre del 2003
Como lo afirman SOROS y STIGLITZ "todos saben que los acuerdos comerciales internacionales de los que tanto se ufanaban los Estados Unidos de América hace apenas pocos años, fueron excesivamente injustos con los países del Tercer Mundo". Nos dice STIGLITZ: "cuando asisto a reuniones de hombres de negocios, ya sea en los encumbrados seminarios de DAVOS o en los círculos financieros de Nueva York o en el mundo high tech de Silicon Valley, prácticamente todas las personas que me encuentro reconocen las injusticias e hipocresías de esas políticas ".
SOROS nos dice la razón del por qué no se cambia esta desastrosa política para nuestros países. "Los adeptos al fundamentalismo del mercado son reacios a aceptar que el sistema puede tener defectos esenciales cuando funciona tan bien para quienes están al mando". Y yo agrego: el cuento que nos quieren hacer creer es que saldremos adelante si tomamos más y más de esa dosis de pérdida de derechos laborales, baja en la educación y la salud y concentración monumental de la riqueza.
Y cuáles son esas fuerzas que dominan el cuadro mundial; unas pocas empresas que manejan el flujo financiero del cual el 95% son operaciones especulativas que no crean riqueza ni empleos pero crean ganancias y generan, como ya lo sabe el mundo entero, datos contables que explotan a la gente y que en muchos casos son falsos, con lo cual han globalizado la corrupción a niveles también planetarios.
En tanto el poder de las empresas ha llegado a dominar gobiernos aparentemente todopoderosos cuyos más altos jerarcas, como en los países pequeños, se transforman en sus vicarios.
Las empresas gobiernan a los gobiernos y dominan a los organismos financieros lo que hace que la plutocracia domine el planeta entero.
Jeffrey Sachs distinguido economista estadounidense, en entrevista que publica el diario La Nación de Costa Rica el sábado 26 de octubre del 2002, dijo que "la política es la que otorga ventajas" y agregó "el gobierno y la sociedad no deberían esperar a que las cosas lleguen solas, sino prepararse para estar a la delantera del proceso".
Ante tales recomendaciones, hago las mías: si Estados Unidos de América está interesado en el ALCA, debemos negociar con él en igualdad de condiciones; que pongan fin a sus subsidios que pretenden, junto con su proteccionismo arancelario y no arancelario, y su provocado "dumping", ganar la confrontación por adelantado sentarse a negociar sabiendo que la contraparte juega con los dados cargados y las cartas marcadas, es de género tonto. Primero eliminar lo desleal, exigir respeto para que la presión política no se mezcle con la financiera, ni con la corrupción exigir esto y negociar de igual a igual, librándonos del serio mal que hoy padecemos que es el de ser agredidos y derrotados por nuestra propia gente que actúa en nombre de nuestros pueblos pero a favor de la contraparte.
En lo posible, buscar el entendimiento entre países débiles para que la diferencia de poder político no sea tan monumental. Debemos sacar todo lo agropecuario de las negociaciones y rechazar todo subsidio si no queremos lamentarlo para siempre. Es fundamental defender nuestra producción con la misma fuerza con que ellos defienden la suya, sin temer represalias puesto que todo pueblo tiene derecho a la existencia, a la soberanía y al respeto.
Que ALCA no consolide el ya existente dominio al que nuestros gobiernos se han sometido y hasta se atreven a defender.
¿Y en cuanto al Fondo Monetario? Recordemos lo que nos dijo el Premio Nobel de Economía 2001 Joseph E. Stiglitz: "La experiencia Argentina se lee así: Esto es lo que les pasa a los mejores alumnos del FMI, el desastre no se produce por no escuchar al FMI, sino precisamente por escucharlo".
Por lo tanto si es que el FMI y el Banco Mundial quieren opinar para que los oigamos, exijámosles primero que cambien por completo el contenido de su página
Y algunas experiencias históricas aparentemente olvidadas para el común de las gentes, pero que en realidad están registradas en los libros del dolor y la vergüenza nacionales: quienes negociaron el primer empréstito inglés para el ferrocarril al Atlántico, los contratos ley bananeros y las concesiones, siempre fueron "costarricenses" convencidos de antemano de que les era conveniente ceder y recibir una piltrafa a cambio de lo que se da, que al fin de cuentas no les pertenece a los negociadores, sino al pueblo de Costa Rica. Después de todo, creo piensan tales protagonistas, es preferible quedar bien con los poderosos y con ello lograr que los dueños del poder y de la riqueza, y los medios de comunicación, digan que se hace buen gobierno en vez de cumplir con la responsabilidad de defender a los más, que por lo general ni cuenta se dan cuando se les defiende.
Y algo reciente: la Contraloría General de la República consideró lesivas para el público unas tarifas que cobran al ICE empresas privadas aseguradas por la OPIC . Esta agencia de un gobierno extranjero, según la prensa, amenazó al gobierno de Costa Rica diciéndole que "debe frenar" la intención de variar tales tarifas, aunque se trate de cumplir con el deber de defender a la gente: así de fácil sin discutir, sin comprobar nada; simplemente, se le dice al Presidente de Costa Rica: si no frena la intención de rebajar las tarifas, su gobierno tendrá que pagar daños a los inversionistas y Costa Rica -continúa el chantaje- habrá de sufrir el desprestigio que OPIC le hará en todo lo redondo del planeta. ¿Y la soberanía, y la protección que corresponde cumplir al gobierno en beneficio del pueblo, y las leyes y la Constitución? ¿Es sobre estas duras experiencias que quieren la privatización, que opere la inversión foránea, el Plan Puebla Panamá, los Tratados de Libre Comercio, posesionarse de nuestras carreteras, puertos, aeropuertos, acueductos y todo lo demás? mientras todo esto ya sucede pareciera que los costarricenses no se dan cuenta de que entregar la Patria por dinero es lo peor de la corrupción.
Como lo dijo hace muchos años Alfredo González Flores, si así actuamos estamos caminando hacia el momento en que, a cambio de unas pocas monedas, nos manden con desprecio un decreto de anexión.
La realidad vigente nos muestra las razones de la concentración de la riqueza en pocas manos y de la globalización de la exclusión: el dinero atrae dinero y los adinerados se defienden, los pobres en cambio esperan que las soluciones les vengan de afuera y se someten sin reflexionar ni defenderse. Rechacemos a los que nos quieren comprar, repudiemos a los que nos pretenden vender, y no dudemos sobre aquella advertencia que la tradición popular repite: "El Diablo nos hace primero tontos y después pobres". Cuidado con seguir entregando la Patria la Historia todo lo registra y ¡Dios nos mira!. Defenderse no es solamente una actitud valerosa: ¡defenderse es un deber!