Obispos de México y Centroamérica piden proteger a migrantes

El ALCA agravaría la brecha entre ricos y pobres

José Antonio Román

20 de febrero 2003

Foro ALCArajo: Mensaje 1479


Los obispos católicos de México y Centroamérica
expresaron su "grave preocupación" por las
consecuencias sociales que puede originar el Area de
Libre Comercio para las Américas (ALCA) y el Plan
Puebla-Panamá, pues bajo el actual modelo económico
"en todos los países de la región" se ha constatado
la creciente brecha entre ricos y pobres, pese a la
creciente riqueza global.

En una declaración conjunta, resultado de una
reunión de dos días, los responsables nacionales de
la Pastoral de Movilidad Humana de las conferencias
episcopales de Centroamérica y México exigieron a
los gobiernos de la región un trato generoso, justo
y humano para todos los migrantes y que las
políticas de tránsito de personas no fomenten
actitudes xenófobas o racistas, de tal forma que
protejan sus derechos y dignidad humana.

Convocada por el Consejo del Episcopado
Latinoamericano, durante la reunión -realizada en
Costa Rica el pasado fin de semana- se analizó la
realidad social y religiosa que viven los países de
la región, con el objetivo de buscar respuestas,
particularmente con relación al fenómeno de la
migración de quienes se ven forzados a dejar su
lugar de origen y sus familias en busca de mejores
oportunidades de vida.

Además de las palabras de aliento expresadas a los
migrantes en la declaración final del encuentro,
misma que fue dada a conocer ayer por el Episcopado
Mexicano, los obispos de Guatemala, Honduras,
Nicaragua, Costa Rica, El Salvador y México
expresaron su preocupación respecto a las causas que
continúan provocando este fenómeno masivo hacia
Estados Unidos, México y algunos países de
Centroamérica.

"En todos las naciones de la región constatamos la
creciente brecha entre ricos y pobres, a pesar de la
riqueza global; el deterioro de los valores,
particularmente el de la familia; aumento de la
corrupción, impunidad, violencia e inseguridad
social. Pedimos a las autoridades responsables una
política migratoria con rostro humano, que
contribuya a la regularización de los indocumentados
y el respeto a sus derechos", dice la declaración
episcopal fechada en Ciudad Quesada, diócesis
costarricense.

En el texto, los obispos de la región recuerdan el
mensaje del papa Juan Pablo II con motivo de la
Jornada Mundial de los Emigrantes y Refugiados de
2003, en el que señala que la "emigración se ha
convertido en un fenómeno global".

Los obispos de la región señalan que como agentes de
pastoral migratoria manifiestan su solidaridad con
quienes viven esta realidad y les reiteran a los
migrantes su compromiso para que sean reconocidos
sus derechos, dignidad y seguridad.

En representación de los obispos y agentes de
pastoral de Movilidad Humana que participaron en el
encuentro, el documento lo suscribieron Angel San
Casimiro Fernández, obispo anfitrión de Ciudad
Quesada; Renato Ascencio León, de Ciudad Juárez,
México, y Bernhard Hombach, de Juigalpa, Nicaragua.


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