OMC en Cancún:

¿Será la última oportunidad?

Joaquín Oramas

Granma Internacional

26 de agosto del 2003


LOS países en desarrollo se preparan para librar una batalla decisiva en la próxima reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en lo que puede convertirse en la última oportunidad para evitar el fracaso de las negociaciones sobre agricultura y el acceso a los precios de los medicamentos en los países pobres, que se celebrará del 10 al 14 de septiembre en Cancún, México.


La situación creada por el proteccionismo que aplican los países más industrializados a productos agrícolas revive el debate Norte-Sur que se reflejará en la ciudad turística mexicana.

En la reunión, un grupo de países del Tercer Mundo planteará la previsión de que en la ronda de negociaciones los delegados del llamado Primer Mundo deben ceder. Demandan el cese definitivo de toda clase de subvenciones a las exportaciones y la reducción de las subvenciones que se otorgan a la producción, fundamentalmente la agrícola.

Un ejemplo clásico define la desigualdad que por esta política existe entre el Norte y el Sur: la mitad de la población del mundo vive con menos de dos dólares por día, mientras que las vacas de la Unión Europea reciben, en promedio, 2,50 dólares por día de subsidios entregados por el Gobierno.

Los poderosos, bajo el manto de la OMC, efectuaron recientemente una reunión previa para establecer la estrategia común sobre el asunto, aunque mantienen discrepancias. Por cierto que esa reunión entre los ministros de países desarrollados y la representación de la Organización Mundial del Comercio ha creado suspicacias y actualmente entre los países en desarrollo perdura el temor de que esa organización recurra a las reuniones de grupos selectos de Estados para adoptar las decisiones más trascendentales.

Y evitar así que se repitan las protestas de la conferencia de Seattle, muchas airadas, de delegaciones del Sur, porque los principales problemas se estaban negociando tras bambalinas y no en el seno del plenario, en el que estaban los mayores afectados por la política proteccionista de Estados Unidos y la Unión Europea, principalmente.

Los países en desarrollo enfrentan las políticas agrícolas del Norte industrial que distorsiona el comercio antes de avanzar en otros asuntos, señalan expertos de la Asociación Internacional de Economistas Agrícolas, quienes también demandan que los ricos cedan en su egoísta política proteccionista.

Abundando en sus argumentos, revelan que los agricultures de Africa Subsahariana podrían ganar 2 000 millones de dólares más todos los años si Estados Unidos y la UE renunciaran a su política de subsidios al cultivo de productos fundamentales y abrieran sus mercados.

Más de 3 000 millones de personas viven en áreas rurales de países en desarrollo. Las medidas que más distorsionan el mercado son precisamente los subsidios a agricultores norteamericanos, europeos y de otros países industrializados, lo cual les permite vender más barato su producción en el mercado internacional.

LA POSICION COMUN TIENE GRIETAS

En la conferencia en Cancún se abrirán algunas grietas en la posición común de los países indstrializados, pues uno de los argumentos que se espera plantee Washington es que sus subsidios son mucho menores que los de la Unión Europea.

Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el apoyo del Gobierno al sector agrícola asciende a 19 100 millones de dólares, en comparación con los 60 000 millones de los países europeos y los 30 000 millones de Japón. Sin embargo, obvia la Ley de Agricultura firmada el año pasado por el presidente Bush que incrementa en el 70% el apoyo de Washington a los granjeros para fortalecer aún más su posición privilegiada que les permite una competencia desigual en el mercado internacional.

La Unión Europea aduce que disminuyó los subsiduos al reducir los incentivos a los agricultores que produzcan excedentes para la exportación. Pero estas reformas los analistas las califican de tímidas, porque benefician solamente a un puñado de países productores de cereales y lácteos. Pero los africanos no obtendrán ningún beneficio. Todos esos problemas dan la medida del ambiente que prevalecerá en el Foro de Cancún, donde el acceso a medicamentos a bajo precio, junto con la agricultura, constituye igualmente asunto decisivo para el resultado de las negociaciones de la llamada Ronda de Doha, que promueve la OMC.

La ausencia de un acuerdo en estas dos áreas malogrará la conferencia que ministros de los 146 países miembros de la OMC celebrarán en los próximos días en Cancún, pronosticó Carlos Pérez del Castillo, presidente del Consejo General de la institución.

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