Eric
Toussaint habla para Granma:
Crear
un frente de países deudores
Fidel
Vascós González
Granma
16
de febrero del 2005
Una
de las intervenciones más aplaudidas en el plenario del
VII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización
y Problemas del Desarrollo fue la de Eric Toussaint al presentar
su ponencia Deuda externa y libertad de circulación de
capitales. Toussaint es presidente del Comité para la Abolición
de la Deuda del Tercer Mundo, con sede en Bélgica, e integrante
del Consejo Internacional del Foro Social Mundial. Entrevistado
por Granma respondió con precisión las preguntas
formuladas.
Pregunta:
¿Cuál es la situación actual de la deuda
externa?
Respuesta:
Están ocurriendo cambios que apuntan hacia una nueva agudización
de la problemática de la deuda. En primer lugar se registra
un incremento de la transferencia neta de recursos financieros
de los países deudores a los acreedores en América
Latina. Esta transferencia negativa empezó a surgir desde
el año 1996. A esto hay que añadir la tendencia
al aumento de la tasa de interés decidida de manera unilateral
por la Reserva Federal de Estados Unidos y que se impone al resto
del mundo. Este último elemento va a agudizar aún
más el problema.
P:
Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos eleva la tasa de interés,
¿esto afecta también a la deuda contraída
anteriormente?
R:
Sí, porque los préstamos bancarios a los gobiernos
del Sur se contratan con una tasa de interés indexada sobre
la tasa de interés de referencia. Una de las más
influyentes tasas de referencia es la de la Reserva Federal. Al
modificarse la tasa de referencia, se modifica también
la tasa de interés del préstamo; pero solo cuando
es a la alza. A su vez, los gobiernos hacen nuevos empréstitos
para refinanciar el pago de la antigua deuda. Así, los
empréstitos que se van a hacer en el año 2005 para
pagar las antiguas deudas, incluirán la tasa de interés
más alta dictada por la Reserva Federal de Estados Unidos.
P:
¿Cómo están enfrentando esta situación
los países deudores?
R:
Lo que permite a varios países mantenerse en capacidad
de pago es el alto precio del petróleo. Me refiero a los
países productores de petróleo, como México,
Venezuela y Ecuador. Otro factor favorable es una cierta alza
del precio de otras materias primas. También ayuda a la
capacidad de pago el muy importante flujo de remesas de los emigrantes
del Sur que viven en los países del Norte. Todo esto permite
a los gobiernos deudores mantenerse en capacidad de pago; pero
a un costo tremendamente elevado, porque gran parte de sus ingresos
por exportación o de sus ingresos fiscales por impuestos
se desvían hacia el pago de la deuda externa y no se aprovechan
en beneficio de la economía interna.
Otro
elemento es el elevadísimo flujo de capitales colocados
por las clases dominantes del Sur en los bancos del Norte. Es
decir, que hay un ahorro interno que está siendo colocado
en el exterior y que no entra en la producción de los países
del Tercer Mundo. También hay que añadir como problema
el hecho que dentro del marco de las políticas neoliberales
del Consenso de Washington, los gobiernos de los países
endeudados intentan tener un nivel elevado de reservas en divisas
y transforman esas reservas de divisas en Bonos del Tesoro norteamericano.
También es un desvío de capitales que podían
ser invertidos en la producción nacional.
El
conjunto de estos fenómenos va a desembocar, en los años
que vienen, en una situación muy compleja para que los
gobiernos puedan seguir pagando la deuda. Estas condiciones van
a crear una nueva capacidad del movimiento social para movilizar
a una gran parte de la opinión pública y de la ciudadanía
sobre el tema del no pago de la deuda y presionar a los gobiernos
para construir un frente de países deudores.
P:
¿Estamos hablando de la deuda pública?
R:
Lo que nos importa de manera inmediata es la deuda pública.
Aunque lo que ocurrió en los 15 últimos años
es el fenómeno siguiente. Cuando hubo crisis financiera,
los gobiernos compraron, socializaron la deuda privada, es decir,
que la deuda privada se transformó en deuda pública.
De ahí que también la cuestión de la deuda
privada puede tener consecuencias graves para la deuda pública.
P:
En su criterio, ¿cuál debe ser la solución
de la deuda externa?
R:
Para mí, la solución de la deuda externa está
basada en el derecho soberano de los estados endeudados a renegociar
su deuda; pero en términos de anulación total de
esa deuda pública externa. La solución no viene
de la adopción de un mecanismo de arbitraje, como se ha
propuesto. El arbitraje supondría que sería posible
encontrar árbitros independientes que se puedan basar en
definiciones legales de derecho internacional. Pero, en realidad,
no hay un derecho internacional que defiende los intereses de
los países endeudados y no hay árbitros imparciales.
Yo no creo en un mecanismo de arbitraje. Yo creo en la decisión
soberana de un Estado a declararse en "default", en
moratoria de pago de su deuda. Yo creo en la decisión soberana
de un Estado de hacer una auditoría y analizar de manera
detallada su deuda externa para determinar la parte válida
de esa deuda externa. Después de un análisis riguroso
vamos a encontrarnos que la mayor parte de la deuda externa pública
no es válida porque ha sido pagada varias veces y porque
las condiciones en las cuales se contrató la deuda son
condiciones leoninas.
Pienso
que esta es la salida. En más de dos siglos de historia
del capitalismo hay ejemplos de estados que repudiaron totalmente
su deuda externa. Me refiero al naciente Estados Unidos que en
1776 decidió no pagar la deuda a la corona británica.
Podíamos hablar de Rusia después de la Revolución
de 1917, que decidió repudiar el 100% de la deuda contratada
por el Zar. Hay otras experiencias de estados soberanos que decidieron
el repudio de su deuda externa y que lograron imponer a sus acreedores
esa decisión. Claro, hay que lograr un cierto nivel de
correlación de fuerzas. En este sentido, sería fundamental
lograr un frente de países deudores para, de manera conjunta,
imponer el repudio de la deuda y evitar o disminuir el riesgo
de represalias por parte de los acreedores.
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