
Entrevista con Manuel Mora respecto a las elecciones de 1948
Oscar Aguilar Bulgarelli
Los pobres de la tierra.org
1966-1967
Las elecciones de 1948, como decía en mi anterior conversación, fueron en nuestro concepto fraudulentas. La votación resultó favorable a don Otilio, si mal no recuerdo en unos 10.000 votos, pero nosotros tuvimos la convicción apoyándonos en pruebas suficientes que llegaron a nuestras manos, de que se nos había hecho un fraude tal vez a espaldas del Sr. Ulate, que estimamos en más de 25.000 votos. Si las elecciones se hubieran llevado a cabo en forma honesta el Dr. Calderón Guardia le hubiera ganado a don Otilio Ulate por más de 10.000 votos. Es cierto que la opinión pública, o tal vez mejor decir, la opinión electoral de nuestro pueblo, se había equilibrado bastante, ya en esa campaña electoral, a pesar de todos los recursos de que echó mano la reacción y los agentes del gobierno de los Estados Unidos también, para hacernos perder las elecciones. Entre paréntesis, y en forma rápida, permíteseme recordar algunas cosas. Por ejemplo, los comerciantes se ponían de acuerdo, y en un momento determinado, después de un discurso mío o también a veces del Dr. Calderón Guardia levantaban los precios, y le hacían saber al pueblo que el alza de los precios era a consecuencia de nuestros discursos. Es decir, ponían de manifiesto, lo que ellos llamaban su poderío, su capacidad de dar la ley, de dominar, querían sembrar el terror económico, querían atemorizar al electorado, influenciarlo psicológicamente. Los ganaderos, escondían el ganado, para provocar la escasez de carne, los grandes azucareros llegaron al extremo de destruir cañaverales para provocar la escasez de azúcar, por ejemplo Mr. Lindo [sic.], destruyó 2000 manzanas, si mal no recuerdo, de caña, para conseguir el consiguiente desequilibrio en el mercado. Muchas maniobras de este tipo llevaba a cabo la oposición, recuerdo en este momento otra. Nosotros habíamos organizado la industria pesquera en el país, con la ayuda de técnicos, pero especialmente con la ayuda de un técnico español, el conocido oceanógrafo don Rafael de Buen, habíamos planeado la organización de la pesca en Costa Rica, el plan era, no simplemente pescar, sino establecer una industria elaboradora del pescado en Puntarenas, en el Cocal, en un terreno que nos había cedido la United Fruit Co. para ese fin, el pescado se convertiría en harina, aceite y abono, y el sobrante, el pescado fresco se le vendería al pueblo. Habíamos logrado apoderarnos de un barco pesquero de los japoneses, El Amano, el cual había sido tomado como presa de guerra por el gobierno. Ese barco tenía capacidad para 200 toneladas, el consumo de pescado en el país en ese momento era de unos seis quintales por día. Ibamos a pescar 200 toneladas en alta mar o en el Golfo, el barco tenía una enorme cámara de refrigeración para traer el pescado al puerto, doscientas toneladas de pescado era una cantidad muy grande, elaboraríamos una parte y nos quedaría un saldo grande para vendérselo al pueblo. Venía a ser algo así como el aserrín en los aserraderos, estoy exagerando el ejemplo, pero es correcto, es decir, el pescado fresco iba a sobrarnos en gran cantidad porque no se podía elaborar todo, y ese pescado calculamos que lo podríamos dar a precios muy bajos al pueblo, inclusive lo podíamos regalar pero resolvimos darlo a veinticinco céntimos, a peseta, dijo el periodista Herrera García, en un artículo que hizo en aquellos días y que publicó en La Tribuna, el título pintorescamente fue elaborado por él, y se generalizó la consigna del pescado a peseta, efectivamente estábamos en capacidad de darlo a peseta. Cuando ya estaba todo organizado, de pronto, nos hundieron El Amano, lo hundieron los adversarios para que la industria pesquera no pudiera desarrollarse; efectivamente nos dejaron en muy difíciles condiciones para llevar adelante nuestro proyecto, en aquellos días ni teníamos medios, ni había posibilidad de conseguir otro barco, escaseaban los implementos de pesca, no podíamos realizar nuestro plan, y entonces el argumento fue cogido por los enemigos, por medio de la formulilla aquella de "Pescado a Peseta", decían, ¿dónde está el pescado a peseta?, pero ellos mismos habían hundido el barco. Había escasez de carne en Costa Rica, entonces ideamos darle al pueblo carne de tortuga, que es una fina carne, organizamos la pesca de tortuga en el Pacífico y comenzamos a traer la carne de tortuga por toneladas, entonces los adversarios regaron el rumor, de que la tortuga producía lepra y se paralizó la venta de carne de tortuga. Son ejemplos muy fáciles, para que se vea de qué recursos echaban mano nuestros adversarios que realmente, más que adversarios nuestros, eran enemigos de las Leyes Sociales, del Impuesto Sobre la Renta, del Código de Trabajo. A pesar de toda esta cosa, a pesar de que nos habían privado hasta de los más elementales medios de propaganda, porque ellos los dominaban todos, a pesar de eso, logramos darle vuelta a la opinión pública, que ellos habían logrado influenciar y engañar, y como digo, cuando llegamos a las elecciones, la mayoría del pueblo estaba con nosotros aunque como explicaba la situación estaba equilibrada.
¿Cómo se llevó a cabo el fraude?, usando los procedimientos clásicos, nosotros probamos ampliamente que el padrón electoral fue adulterado, que nuestros votantes fueron trasladados sorpresivamente de sus lugares de votación, que de la Imprenta Nacional salieron papeletas debidamente impresas, antes de las elecciones, para ser usadas, en la clásica operación, conocida bajo el nombre de chorreo, que a nuestra gente se le privó de sus documentos de votación y a muchísimas de ellas, a miles de ellas de su cédula electoral, para eso todas las operaciones fueron retrasadas, y en una enorme cantidad de mesas los padrones llegaron la víspera de las elecciones. Estoy diciendo esto a grandes líneas, pero repito, si fuera necesario, a pesar de haber pasado tantos años y haberse perdido gran cantidad de documentos, todavía nos sería posible encontrar la forma de probar todo esto. Era realmente doloroso, presenciar o comprobar la indignación de nuestra gente ante aquella situación, lloraban porque no habían podido votar muchos de ellos, pedían justicia, y comenzaron a hacer manifestaciones en las que gritaban "queremos votar". Se dio en Costa Rica el caso incomprensible, aparentemente, y en especial afuera del país, resultó incomprensible en aquellos días, que estando nosotros en el poder hubiésemos perdido las elecciones, nadie nos creía. Efectivamente, fue posible que se produjera ese fenómeno, porque nosotros, por razones explicadas en la anterior conversación, no controlamos, ni tuvimos la menor influencia en el aparato electoral, éste fue controlado por profesionales al servicio del partido de oposición que sustentaba la candidatura de don Otilio Ulate. Bueno, entonces vinieron cosas interesantes, nosotros, nos preparamos para probar el fraude, y defender los derechos electorales nuestros, es decir, del calderonismo y del vanguardismo que teníamos un mismo interés a pesar de que habíamos ido a las elecciones en papeletas separadas. Reunimos pruebas en abundancia, don Otilio Ulate, hizo entonces una publicación, envió una carta al gobierno, en que reconocía que las elecciones habían sido puras, que la fuerza pública había cumplido con su deber ajustándose a los mandatos de la constitución, es decir, don Otilio Ulate, el candidato oficial de la oposición, felicitó públicamente al gobierno, por la libertad electoral que había dado. Naturalmente, como se ha explicado, es cierto que hubo libertad electoral, porque el gobierno que controlaba la fuerza pública respetó la libertad pero no es cierto que hubiera pureza electoral, porque el aparato electoral, fue utilizado para adulterar el sufragio. Lo que seguía era probar el fraude, entonces por consejo nuestro, ya que nosotros, y me refiero a los vanguardistas, y aunque parezca curioso, nos opusimos siempre, a que se intentaran medidas de violencia, a que se usara la fuerza del gobierno para imponer lo que nosotros considerábamos nuestra justicia, nosotros aconsejamos siempre que se marchara por los caminos de la ley y esta tesis fue aceptada por el Dr. Calderón y nos preparamos a probar el fraude ante el Tribunal Nacional Electoral que se estrenaba en esta ocasión. De acuerdo con la ley, el código que recién se estrenaba, la demanda debía presenearse ante el Tribunal Nacional Electoral, y se presentó, el Tribunal estaba integrado por don José María Vargas, Gerardo Guzmán y don Max Koberg. El Tribunal comenzó a hacer los escrutinios y nuestra demanda llegó a su poder, y desde el primer momento nos dio la impresión de que había poco entusiasmo como para tramitarla. El tiempo pasaba, los escrutinios llevaban tiempo, cogían mucha actividad y mucha atención del Tribunal, y cuando llegamos al final del escrutinio, no había sido resuelta la demanda de nulidad, no habían sido consideradas las pruebas aportadas por nosotros, por falta, probablemente, de tiempo del Tribunal. Por fin se terminó el escrutinio y resultó que don Otilio tenía, como decía hace un momento, alrededor de 10.000 votos sobre el Dr. Calderón. Lo que procedía era que el Tribunal no hiciera el pronunciamiento, en tanto no hubiera resuelto la demanda de nulidad, primero aceptar o rechazar la demanda de nulidad, para luego pronunciarse; nosotros no estábamos pidiendo la nulidad total de las elecciones, sino en aquellas mesas donde el fraude era evidente y donde nosotros podíamos probarlo. Bueno, entonces hubo discusión en el Tribunal Electoral y el Tribunal declaró electo a don Otilio Ulate, insistimos nosotros en que se pronunciara el Tribunal, y aquí conviene explicar lo siguiente: de acuerdo con nuestra constitución, la que entonces regía, la de 1871, y de acuerdo con el Código Electoral vigente, en definitiva quien debía conocer de un proceso electoral era la Asamblea Legislativa, entonces llamado Congreso, es decir el Tribunal se pronunciaba, pero el Congreso estaba por encima del Tribunal. Recuérdese, que los diputados oficiales, exceptuando a los vanguardistas, habían firmado un documento, comprometiéndose a aceptar el fallo que diera el Tribunal Electoral, por consiguiente, al pronunciarse el Tribunal Electoral en favor de don Otilio Ulate, el ulatismo consideraba terminado el asunto, desde luego que el Congreso no podía modificar el pronunciamiento, por estar suscrito el compromiso a que acabo de referirme, —por 27 diputados, este era el problema, y en esto basaban su maniobra—. Nosotros los comunistas deliberamos, y llegamos a esta conclusión: dijimos que efectivamente había un fraude, pero ya hecha la declaratoria de elección por el Tribunal de Elecciones, se nos crea en el país, una situación muy compleja y muy peligrosa, porque nosotros conocemos la mentalidad legalista del pueblo de Costa Rica, porque aunque nosotros estemos convencidos de que ha habido fraude, esta convicción no es la de la mayoría del pueblo de Costa Rica, que es gente sencilla e ignorante, que no tiene al frente las pruebas que nosotros tenemos y por consiguiente ya hecho el pronunciamiento por el Tribunal de Elecciones, nos parece que lo que queda es, denunciar el fraude ante la opinión pública, buscar las mejores posiciones para nosotros, pero aceptar el pronunciamiento. Esta fue nuestra tesis, y yo se la expuse al Dr. Calderón Guardia, pero, el Doctor, especialmente sus consejeros, no estuvieron de acuerdo conmigo, ellos celebraron sus reuniones, y dijeron lo siguiente: es cierto que estamos comprometidos por un documento firmado a respetar el fallo del Tribunal Electoral pero el Tribunal Electoral tiene que ajustarse a la ley y si el Tribunal no se ajusta a la ley nosotros estamos relevados de ese compromiso. Nosotros entendíamos, porque conocíamos la situación, y especialmente conocíamos al pueblo de Costa Rica, nosotros entendíamos, que se venía una crisis muy seria, que estábamos ante las perspectivas de una guerra civil. Entonces yo, autorizado por mi partido busqué a don Gerardo Guzmán, Presidente del Tribunal Electoral, no pude conversar con don José María Vargas que estaba enfermo, y le dije a don Gerardo mi criterio, le dije más o menos lo siguiente, y recuerdo, que don Gerardo temeroso de una agresión que yo estoy seguro no se hubiera producido nunca, se refugió en el Hotel Costa Rica en compañía de su hijo don Efraín Guzmán, actualmente Juez Penal de Hacienda. Yo entré al Hotel, don Gerardo me recibió, y repito, le dije lo siguiente: que yo consideraba que las cosas podían o el problema podía resolverse, sólo si el tribunal se pronunciaba sobre la demanda de nulidad, y le dije a don Gerardo, deben ustedes pronunciarse en un sentido o en otro, yo no le estoy pidiendo a usted que anule, usted puede desechar la demanda, declararla sin lugar, pero lo importante es que se pronuncien, porque el Código los obliga a ustedes a pronunciarse, si ustedes se pronuncian declarando sin lugar la demanda, queda Ulate elegido, pero los 27 diputados que firmaron el convenio quedan incapacitados para rever el pronunciamiento de ustedes, si ustedes no se pronuncian en algún sentido como se los exige el Código, ustedes están violando el Código, y en ese caso los diputados que firmaron el compromiso están relevados de ese compromiso y podrán en la Cámara, revocar lo que ustedes acuerden. Hablé también con don Max Koberg Bolandi, con él tuve largas entrevistas y le expliqué la situación. El Tribunal se reunió y no me hizo caso, salvo don Max Koberg Bolandi, que salvó su voto, pero el Tribunal dejó sin resolver el asunto, así las cosas la declaratoria definitiva de elecciones debía hacerla el Congreso en sus sesiones de marzo, el pronunciamiento del Tribunal se había producido en febrero y la negativa a resolver la demanda de nulidad se había producido también en febrero y ya el primero de marzo el Congreso se reúne para pronunciarse sobre las actas electorales.
Entonces comenzó un movimiento de otro tipo, el movimiento dentro de los partidos. Nosotros los vanguardistas insistimos en nuestra tesis, yo busqué a los hermanos Calderón Guardia, en la casa de don Paco, entonces el Doctor vivía en el Barrio Escalante y a la par vivía don Paco, y se comunicaban a través de los jardines, pero ambas casas permanecían en aquellos días completamente llenas de gentes apasionadas, los patios, las calles, los jardines y hasta los cuartos de la casa, de gentes que exigían una actuación enérgica y hasta violenta de los partidos perdidosos y aun del mismo gobierno. Don Teodoro Picado, el Presidente de la República, estaba un poco amedrentado y no tomaba partido, sino que esperaba que nosotros nos pronunciáramos. Llegué a la casa de don Paco Calderón y logré reunir al Dr. Calderón y a don Paco, y estuvo presente en esta conversación que se llevó a cabo en la sala de los juguetes de la casa de don Paco, don Hernán Fonseca Guardia; yo le dije al Doctor que mi criterio era de que no quedaba más camino que respetar el resultado electoral y poner a Ulate en la necesidad de aceptarlo también. De acuerdo con esos resultados electorales, Ulate resultaba presidente, pero nosotros resultábamos con una gran mayoría parlamentaria, él presidente, pero nosotros dueños de la Asamblea Legislativa, y eso se lo hice notar al Dr. Calderón. Pero ya Ulate, a raíz del pronunciamiento provisional del Tribunal Electoral, nos había mandado una carta al Dr. Calderón, al Presidente Picado y a mí en la que nos decía que estaba dispuesto a respetar el resultado electoral, a reconocer la deuda política, a respetar la planta de empleados públicos y a respetar la legislación social. Pero esta proposición de Ulate, había sido rechazada por el Doctor Calderón Guardia. Entonces ahora, en esta entrevista en la casa de don Paco Calderón Guardia, yo les recordé que existía esa proposición y les dije: no nos queda más camino que retroceder y retroceder en las mejores condiciones posibles si Ulate mantiene su compromiso, nosotros vamos a mantener el dominio del Congreso, es decir, Ulate tendrá que gobernar sin Congreso, nosotros tendremos el control del gobierno, nosotros vamos a elegir, la Corte Suprema de Justicia, y nosotros vamos a elegir la Oficina de Control, que entonces así se llamaba y la elegía el Congreso, vamos a recibir el pago de la deuda política con lo que podemos montar nuestra campaña y además vamos a garantizarnos la fuerza pública, o por lo menos la neutralidad de la fuerza pública, el señor Ulate también nos había ofrecido eso, la planta de empleados no va a ser tocada y las leyes sociales tampoco, en estas condiciones vale la pena retroceder. Ellos estuvieron discutiendo, yo vi que había un poco de vanidad en el Dr. Calderón, pero en esos días precisamente en Inglaterra había habido elecciones y Churchill había sido derrotado, Churchill ha retrocedido serenamente, le dije al Doctor, usted verá que Churchill reconquistará las posiciones perdidas. Nosotros es cierto que no hemos sido derrotados en la realidad de la votación popular, pero legalmente, por errores cometidos por ustedes mismos, ante el pueblo estamos derrotados, retrocedamos y nos quedan todos los resortes del gobierno en las manos. Por fin el Dr. Calderón, aconsejado por don Paco, dijo que cómo nos garantizamos, quién puede negociar esta, situación, y le dije, si ustedes están de acuerdo, lo hago yo, ellos creyeron posiblemente que me iba a ser imposible y me autorizaron, tal vez, especialmente el Dr. pudo haber pensado de esa manera. Recuerdo que yo salí de la casa de don Paco dentro de una multitud vociferante, algunos de sus integrantes ya tenían rifle al hombro. Busqué a don Francisco Trejos Quirós, le pedí que me hiciera la conexión con Ulate e inicié las conversaciones. Ulate me autorizó para comunicar al Presidente de la República y a los señores Calderón Guardia, que él mantenía la proposición, que estaba dispuesto a firmar el compromiso, es decir se respetaría nuestra mayoría parlamentaria, con esa mayoría nosotros podíamos elegir designados a la presidencia de la República, sólo que él no quería que el primer designado fuera nuestro, los otros podíamos elegirlos nosotros. Después elegiríamos la Corte Suprema de Justicia, la Oficina de Control, como lo dije antes. El se comprometía a nombrar un Ministro de Seguridad de nuestra confianza y un Ministro de Trabajo de nuestra confianza, se comprometía a no destituir empleados públicos y a respetar toda la legislación social y a pagarnos la deuda política. Con esta proposición, volví yo a la casa de don Paco Calderón alrededor de las seis de la tarde. Entré al salón de los juguetes, me atendió don Hernán Fonseca, llamó a don Paco y don Paco cuando llegó me dijo: vea Manuel este asunto está perdido porque ya Rafael Ángel regresó a su casa y ha sido convencido por sus consejeros, de que lo mejor es anular las elecciones. Más todavía, ya hay varios miembros de su partido, es decir del Partido Vanguardia Popular, que están de acuerdo con Rafael. Me pareció que había sido yo objeto de una actitud poco seria de parte del Doctor, de todas maneras para esa noche estaba convocado el Comité Central de mi partido, precisamente para conocer de esa situación. La reunión se hacía en los salones de una radioemisora que nosotros teníamos en San Pedro de Montes de Oca llamada Ecos del 56, en aquellos días era, probablemente, la emisora más potente del país, ahí nos reunimos, conocimos de la situación, y se armó el debate, la mayoría del Comité Central se pronunció a favor de la anulación de las elecciones, basándose en que el pueblo pedía la nulidad, y que nuestro partido no debía divorciarse del pueblo, ni tampoco divorciarse del Dr. Calderón. Yo sostuve la tesis de que nosotros debíamos orientar al pueblo, explicarle al pueblo lo ocurrido, y no dejar que el pueblo, mal orientado o mal informado nos impusiera la ley de su pasión. Pero por mayoría de votos el Comité Central se pronunció por la nulidad, y esto fue lo que se aprobó. Yo era el jefe de la mayoría parlamentaria, y en aquellos días dirigía no sólo a los diputados de mi partido, sino también a los diputados del Partido Republicano, pero yo era el jefe de la fracción nuestra, de la fracción comunista, que en ese momento eran seis diputados, en esas elecciones habríamos elegido once diputados, pero en ese momento teníamos seis, y yo les dije a mis compañeros: pues ustedes han acordado esto, yo acepto la disciplina de mi partido, pero con mi conciencia, yo sé que el partido está procediendo con honradez, sé que las elecciones fueron fraudulentas, pero creo que los males que vamos a obtener y que los males que le vamos a ocasionar al pueblo con este error son más grandes que los beneficios, yo creo que viene la guerra civil y la intervención de los Estados Unidos en nuestros asuntos internos, porque ya está interviniendo en otros países de la América Latina, ya dentro de la guerra fría que había comenzado a desarrollarse. Dije también, que habiendo en nuestra fracción parlamentaria compañeros muy capaces, no consideraba necesario o conveniente, que se me obligara a mí, a defender una tesis que yo consideraba equivocada. Entonces se comisionó al compañero Luis Carballo para que defendiera esa tesis en el Congreso, ya que él estaba con ella. Y vino la sesión famosa de la Asamblea, recuerdo que el diputado Volio Sancho, nos hizo a los comunistas el cargo de estar violando un compromiso, yo le aclaré, que nosotros no habíamos firmado ningún compromiso, y él dijo que eso era cierto. Pero la defensa de la nulidad la hizo Luis Carbailo, en una forma brillante y colaboró el diputado Albertazzi Avendaño, que era del bloque calderonista, pero el peso del debate lo tuvo Luis Carballo, yo tuve algunas intervenciones en la Asamblea pero secundarias, más bien orientadas a calmar las multitudes, que estaban ahí, vociferantes y ardiendo en pasión. Por cierto que cuando estábamos en la sesión, nos llegó la noticia de que había sido muerto el Dr. Valverde, esto lo consideré yo un gravísimo error y al terminar la sesión me trasladé a la casa presidencial a pedirle explicaciones de lo que había ocurrido a don Teodoro Picado. Don Teodoro Picado me dijo, que el gobierno había tenido noticias, de que en la casa del Dr. Valverde estaba don Otilio con un grupo de sus partidarios todos armados, decididos a echarse sobre la Asamblea Legislativa si se decretaba la nulidad de las elecciones. Que entonces él le había dado instrucciones al coronel Tavío que era el Director General de Policía, que así se llamaba entonces, de rodear la manzana y no dejar salir a nadie, pero que el coronel Tavío desobedeciendo esas instrucciones, había tratado de hacer presos a los caballeros que estaban dentro de la casa. Yo mantuve mi protesta y le dije que quería que se aclarara más la cosa, y entonces don Teodoro hizo venir a Tavío, y en mi presencia le repitió lo que acabo de explicar. El Coronel Tavío dijo lo siguiente: que efectivamente don Teodoro Picado, le había dicho que rodeara la manzana y que por teléfono le avisara al Dr. Valverde que estaba rodeado, pero que él por su cuenta había querido entrar a la casa y había llegado a la casa a parlamentar con el Doctor, pero que se había encontrado con que los portones estaban trancados con cadenas y candados, y que entonces había llamado, que el Doctor Valverde se había venido hacia el portón y que en ese momento de arriba de la casa, se iniciaron disparos contra el Resguardo Fiscal, que el Resguardo contestó, y que uno de los tiros disparados contra el Resguardo desde la casa, fue el que ocasionó la muerte del Dr. Valverde. Efectivamente, esto es cierto, y eso lo comprobé yo después, esto me lo confesó el Dr. Peña Chavarría, que entonces era nuestro enemigo, nuestro adversario, pero que ocupaba el puesto de Director General del Hospital San Juan de Dios, y había presenciado la autopsia y había oído todos los comentarios, el Dr. Peña Chavarría por la dirección de la bala y por los comentarios que escuchó, estaba convencido de que el Dr. Valverde había sido ultimado no por balas del gobierno, sino por balas del propio grupo que acompañaba al señor Ulate. Bueno, decía que estando en la sesión nos llegó la noticia, pero la sesión siguió adelante y la nulidad de las elecciones fue declarada. Bueno voy a suspender aquí esta relación, hay muchas otras cosas interesantes por decir y por aclarar, pero pienso que por ahora es suficiente, necesitaría un poco más de tiempo para refrescar algunos datos, ofrezco darlos o comentarlos en otra oportunidad.
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