
Fundación del Partido Vanguardia Popular
Entrevista hecha al señor Manuel Mora Valverde
Oscar Aguilar Bulgarelli
Los pobres de la tierra.org
1966
La fundación del Partido Vanguardia Popular está directamente relacionada con la promulgación de la Legislación Social del Dr. Calderón Guardia. Así la conoce el pueblo y así conviene que se mencione ahora. ¿Por qué está directamente relacionada la fundación de Vanguardia Popular con la promulgación de estas leyes? Para entenderlo es necesario recordar lo siguiente:
El Dr. Calderón Guardia había llegado a la Presidencia de la República en hombros de un bloque de fuerzas de derecha, las clásicas fuerzas económicas y sociales que en Costa Rica hacían Presidente de la República". Los cafetaleros, los banqueros —entonces la banca no estaba nacionalizada— los azucareros, los grandes comerciantes, las compañías extranjeras establecidas en el país, etc., eran las fuerzas económicas que determinaban las elecciones presidenciales. El Dr. Calderón Guardia había logrado organizar, amalgamar un bloque considerable de estas fuerzas y sobre ese bloque aceptó su candidatura. Claro que en Costa Rica no bastaba el apoyo de las grandes fuerzas económicas para decidir una elección presidencial, había otras fuerzas que eran indispensables: el Gobierno y la Iglesia. Por regla general los precandidatos se disputaban el apoyo del capital, de la Iglesia y del Gobierno y si lograban conjugar esos tres factores ya consideran asegurada la elección. Cuando se dividía el capital se neutralizaba un poco el Gobierno; pero realmente eran estas fuerzas las que en definitiva hacían Presidente y por consiguiente Gobierno en nuestro país.
El Dr. Calderón Guardia había logrado el apoyo del capital, del gobierno de León Cortés y el de la Iglesia entonces dirigida por Monseñor Sanabria, uno de los sacerdotes más cultos y más inteligentes que yo he conocido, Monseñor Sanabria fue siempre amigo personal del Dr. Calderón pero era también un hombre muy progresista. Tenía razones fundamentales para estar siempre colocado frente al imperialismo, es decir era anti-imperialista. Sentía —de esto habló alguna vez conmigo— que las sectas protestantes estaban penetrando en Costa Rica con la ayuda del imperialismo norteamericano y que con esa poderosa ayuda estaban tratando de desplazar a la Iglesia Católica que es la conciencia de nuestro pueblo —decía él— En efecto las sectas protestantes establecían clínicas, servicios de enfermería para el pueblo y las enfermeras penetraban en las montañas y llegaban a los caseríos más remotos a darles protección a los campesinos y llevaban con ellas no sólo las medicinas, sino pequeños aparatos mediante los cuales reproducían sermones, etc. y repartían Biblias. En la zona bananera —decía Monseñor— se habían levantado muchas iglesias protestantes directamente financiadas por la United Fruit Company. Monseñor se daba cuenta de la táctica clásica del imperialismo de penetrar en los países en primer lugar por medio de la religión y en Costa Rica las sectas protestantes estaban penetrando y haciéndole la guerra a la Iglesia Católica con el apoyo de los monopolios norteamericanos y también del Departamento de Estado. Esta es una de las razones que influían en esa orientación ideológica de Monseñor Sanabria; pero él tenía la convicción de que eso no era todo, Monseñor era un hombre sumamente culto y sumamente inteligente, no era un hombre a quien los prejuicios religiosos ni de otro orden impedían investigar, penetrar en los problemas sociales contemporáneos. Era un patriota, conocía la tragedia de nuestro país y se daba cuenta clara de la influencia directa que en esta tragedia tenían los monopolios extranjeros, especialmente los norteamericanos. No deseo extenderme mucho pero sintetizo que Monseñor Sanabria era anti-imperialista. Monseñor Sanabria tenía un concepto muy claro de nuestro problema social... Alguna vez cuando ya fuimos amigos y lo fuimos por mucho tiempo, él me dijo: Don Manuel, mientras yo sea jefe de la iglesia costarricense ésta estará al servicio de los pobres y no al servicio de los ricos. Y luego me explicaba cómo realmente la iglesia en Costa Rica estaba sostenida por los pobres, por las gentes más humildes y no por los poderosos ni por los capitalistas costarricenses. Eso me lo explicó muchas veces Monseñor, con muchos detalles muy interesantes, pero no es sólo eso, él venía del pueblo, era de origen campesino y nunca perdió su contacto con el pueblo y por consiguiente conocía sus sufrimientos, la tragedia de los obreros, de los campesinos, de la clase media de nuestro país y sentía claramente la necesidad de una reforma social. Monseñor en eso estaba como si dijéramos metido dentro de cierta corriente de la iglesia católica. Pienso yo que dentro de la corriente impulsada por los jesuítas o tal vez por un sector muy importante de esa orden. Estas gentes sostienen y así se lo oí explicar a Monseñor Sanabria y a un importante dirigente de la Compañía de Jesús que pasó por Costa Rica y a quien conocí en el Palacio Arzobispal, que es indispensable que la Iglesia haga concesiones, que se acerque al pueblo y especialmente a la clase trabajadora. Monseñor decía que si la iglesia se empeña en defender los privilegios de los poderosos, si la iglesia se opone a que la sociedad se transforme, si la iglesia es aliada de los enemigos del pueblo, de los grandes consorcios, de los grandes monopolios extranjeros, por consiguiente es cómplice de los crímenes que se cometen con las grandes masas populares y la revolución va a venir y la iglesia va a sufrir con aquellos las respectivas consecuencias.
Monseñor Sanabria y esos señores jesuítas sentían con mucha claridad que la revolución estaba a la orden del día en el mundo, que el mundo se encaminaba hacia una gran transformación y que si la Iglesia no se ponía a tono con los nuevos tiempos podía ser barrida también por la revolución. Digo esto sintetizando, para que se entienda lo que voy a indicar después. Trato de poner en claro cuál era la mentalidad de Monseñor Sanabria a quien, repito, yo traté muy de cerca en un plano de verdadera amistad personal, amistad que sostuvimos a pesar de las posiciones ideológicas diametralmente opuestas que sosteníamos. Monseñor Sanabria respetó mi posición ideológica y yo respeté siempre la de él y por consiguiente no hubo ningún problema para que nos entendiéramos en otros terrenos.
El Dr. Calderón Guardia por su parte también es un hombre de mentalidad progresista. El entendía que había necesidad de resolver el problema social. ¿Por qué? Porque el Doctor como médico había tenido oportunidad de conocer, igual que Monseñor Sanabria,. aunque tal vez en una forma más directa, la tragedia constante de nuestro pueblo, los problemas de la miseria especialmente. Y el Doctor, considero, que sin tener lo que se podría llamar una concepción científica del problema social y de la forma de resolverlo, sentimentalmente sentía la necesidad de hacerlo y por eso sin ser comunista y ni siquiera socialista. Desde que el Partido Comunista me llevó a mí por primera vez al Congreso como diputado en el año 1934 y desde que también él llegó por el Partido Republicano al Congreso, hubo una actitud de simpatía evidente del Doctor para todas las tesis y todas las peleas que tuve que dar en el Congreso siguiendo la línea de mi partido. Ahí hicimos amistad personal y me di cuenta de sus orientaciones progresistas. Debo decir también que el Doctor Calderón Guardia es un hombre de talento, he oído decir en muchas ocasiones, a varias personas que dicen conocerlo, que el Doctor no ha sido otra cosa que un político de suerte; pero yo no pienso eso sino que al Doctor le ha faltado y le faltaba entonces, una cultura sociológica profunda y ha sido por una razón muy simple, que como médico había dedicado sus energías y su capacidad a la medicina y no se había preocupado de conocer los problemas de la economía política, de la sociología, de la filosofía en general. De tal manera que él se orientaba por sus sentimientos, era su actitud fundamentalmente emocional y también por su inteligencia, por su indiscutible talento. El veía los problemas sociales y pensaba en soluciones románticas, científicamente hablando, aunque opongo aquí el concepto romántico al concepto científico de la lucha social. Por ejemplo y para ser más claro, él pensaba que un problema de miseria podía resolverse a base de simple caridad. La realidad es que la caridad resuelve un problema por un tiempo limitado, puede ser por minutos, por días y hasta por años pero no lo puede resolver definitivamente. Para resolver los problemas de la miseria social de manera definitiva no queda otro camino que transformar el realismo social. Aclaro esto para que se entienda en qué sentido es que hablo de la concepción romántica del Doctor del problema social. Sin embargo esa concepción romántica no le impedía tomar posiciones realistas cuando se veía obligado a hacerlo. La realidad era más bien la que lo obligaba a tomar posiciones que no habría tomado si se hubiera situado en un terreno puramente teórico. El Doctor Calderón hizo esas concesiones para obtener el apoyo de las grandes fuerzas sociales a que me refería antes para su candidatura presidencial. Y alguna vez él me dijo en la Asamblea Legislativa, precisamente en una ocasión en que tuvimos cierto choque, lo siguiente. Se discutía la contratación bananera con la United Fruit Company para la zona del Pacífico y había logrado yo pasar una moción en beneficio de los trabajadores bananeros con el apoyo del Doctor Moreno Cañas, del propio Calderón Guardia y otros diputados; pero la Compañía desde el primer momento la combatió. Al día siguiente don León Cortés, Presidente de la República, declaró en la prensa que si el Congreso no retrocedía, él incluso dejaría la Presidencia de la República. Esta era una orden para los diputados gobiernistas y el Doctor Calderón era el jefe de los diputados del Gobierno. Al día siguiente se presentó otra moción para revisar la anterior y en el momento de votar el Doctor Calderón se puso de pie y desde luego él decidió la revocatoria, es decir, la conquista del día anterior fue echada por tierra en esta ocasión con el voto y mediante la orden del Doctor, Jefe de aquel grupo de diputados. Era una injusticia muy grande contra los trabajadores y terminada la sesión el Doctor Calderón vino a hablar conmigo y le manifesté que estaba profundamente disgustado y que él había pasado no sólo por encima de la actitud del día anterior sino por encima de todas las manifestaciones que me había hecho en favor de la justicia y en contra de la injusticia social. El Doctor Calderón me dijo: si yo hubiera votado de otra manera hubiera perdido el apoyo del gobierno para la Presidencia de la República y le garantizo a usted que si llego a ella colaboraré para hacer muchas cosas importantes. Usted en representación de su Partido ha hablado muchas veces aquí de necesidad de darle Seguros Sociales a la clase trabajadora, yo le garantizo que ayudaré para que esa clase pueda tenerlos. Justicia bajo mi Gobierno la tendrá la clase trabajadora; pero es necesario que yo llegue y por consiguiente no he querido romper con el Gobierno. Yo le dije francamente lo siguiente: ahora usted hace esa concesión al Gobierno para llegar a la Presidencia y después tendrá que hacer muchas concesiones para mantenerse en la Presidencia y eso es un problema muy serio. Usted llega a la Presidencia en hombros de las fuerzas económicas más reaccionarias del país, se apoya en la Iglesia que es apoyarse en el clericalismo y se apoya en el Gobierno, así es que tendrá que hacer un gobierno de derecha aunque esté pensando de otra manera y no podrá luego retroceder porque no lo van a dejar esas fuerzas en que usted se apoya. En esa forma terminamos la conversación. Relato este incidente porque en aquel momento parecía que no tenía ninguna trascendencia pero con el correr de los años sí puede ser que este incidente sirva para explicar muchas cosas. Advierto que relato nada más que un incidente porque hay muchísimas otras cosas respecto a nuestras relaciones con el Doctor Calderón en aquel período, que quedan para ser explicadas en otra oportunidad si es que se presenta y si es que yo tengo tiempo de explicarlo.
El Doctor fue Presidente y gobernó tal como estaba previsto por nosotros, para los grandes capitalistas, para las grandes compañías —él dio incluso la contratación eléctrica que está ahora vigente— hizo teda clase de concesiones a las fuerzas que lo habían hecho Presidente. Luego vino algo muy interesante, la Guerra Mundial y al estallar, el Doctor Calderón puso a Costa Rica del lado de las llamadas potencias democráticas y por consiguiente, frente a Hitler, frente a la Alemania nazi. Nosotros entramos entonces a la guerra al lado de los Estados Unidos y la Unión Soviética, etc. y contra las potencias nazi-facistas. Esto le creó un problema serio al Gobierno del Doctor porque entonces el café nuestro estaba dominado por los alemanes, la banca nuestra estaba muy influenciada por los alemanes y dominaba puede decirse también.
En general nuestra agricultura y nuestra industria estaba penetrada por capital alemán y los alemanes tenían enormes influencias sociales. Estaban vinculados a todos nuestros capitalistas y a nuestra clase alta y cuando el Gobierno del Doctor para ser consecuente con la alianza con los Estados Unidos tuvo que tomar medidas contra los alemanes, intervenirlos, etc., se echó no sólo a los alemanes encima sino a todas las fuerzas económicas que lo habían hecho Presidente. Este es un problema serio y se complicó aún más, porque el Doctor había cometido muchos errores como Gobernante entre otros el famoso error conocido en aquella época con el nombre de los Contratos sin Licitación. Había dado muchísimos contratos sin licitación y habían surgido muchos nuevos ricos a la sombra del Gobierno y esto había indignado a un sector de la propia clase capitalista que lo había hecho su Presidente y en general había trascendido al pueblo y había desprestigiado al Gobierno. Desde luego la clase media nuestra es la más culta, la que lee, la que está más enterada de todas estas cosas y fue la que reaccionó más violentamente contra el Doctor y entonces todos estos factores se conjugaron. Claro que habría que analizar todo esto con detención, pues apenas estoy dando una idea de lo que estaba pasando; pero si se penetra un poco se puede fundamentar mejor esta tesis que estoy sosteniendo. Se conjugaron estos factores y el Doctor prácticamente quedó sin apoyo. Nosotros también, los comunistas, que teníamos una gran influencia en las fuerzas populares, vinculaciones muy fuertes, le hicimos una campaña tremenda al Doctor discutiendo las cosas desde nuestros puntos de vista, atacando sus concesiones inclusive sus maniobras para mutilar el régimen municipal, atropellos que llevaron a cabo las autoridades del Gobierno, etc. Nosotros le hicimos una campaña feroz y nosotros también ayudamos a quitarle apoyo popular. Llegó un momento en que el Doctor Calderón se quedó sin apoyo popular. Una vez fue a una corrida de toros en Plaza González Víquez, lo silbaron y tuvo que protegerlo la policía. El Doctor Calderón no podía salir a la calle porque por todas partes lo repudiaban. Influyó en esto la campaña que desde luego sus enemigos poderosos dueños de la prensa, especialmente Ulate, le hicieron y también la que los comunistas le habíamos hecho desde nuestro ángulo con razones muy justificadas, además su divorcio de los alemanes, etc.
Hay un pasaje que únicamente he relatado a algunas personas que tal vez interesa. En cierta ocasión, estaba yo en Radio Atenea cuando era de Rogelio Sotela, amigo mío, compañero de cámara y quien me prestaba su estación, atacando duramente al Gobierno por el proyecto que tenía en trámite para mutilar el régimen municipal cuando me dijeron que me esperaba don Mariano Cortés. Terminé mi transmisión y don Mariano me informó que iba de parte de un grupo de caballeros importantes que estaban reunidos en la casa de don Jorge Hine y que deseaban hablar conmigo. Accedí, fui con don Mariano a la casa del señor Hine en que estaban varios capitalistas y políticos de esa misma clase y me explicaron., lo siguiente: este Gobierno ya no puede tolerarse más. Ustedes que representan al pueblo están contra él y nosotros que representamos al capital hemos resuelto botarlo; pero como usted representa un partido popular hemos pensado que podríamos contar con su apoyo. Quien hablaba era don Jorge Hine, Director del Banco de Costa Rica y entonces el personaje más poderoso de la banca en general. El Banco de Costa Rica tenía la administración de las rentas nacionales además era una de las cabezas dirigentes del capitalismo nacional. Me di cuenta que ellos se habían equivocado, ellos y nosotros estábamos frente al Gobierno pero por razones diferentes, nosotros habíamos combatido al gobierno del Doctor porque él había gobernado para ellos y ellos estaban contra el Doctor porque él estaba contra ellos y precisamente eso era lo único que a nosotros nos movía a simpatizar, en ese momento, con la política internacional del Gobierno del Doctor. ¿Qué pretendían?
Si era establecer una dictadura tipo nazi nosotros no podíamos estar de acuerdo con eso, y así se lo manifesté. Les dije además que lo sentía mucho y les agradecía la confianza pero no podía prestarles apoyo. Inmediatamente me trasladé a la Secretaría de mi Partido, convoqué a la Dirección de él, los enteré de lo que había ocurrido y más o menos a las doce de la noche resolvimos buscar contacto con el Gobierno. Se me autorizó para hablar con mi viejo amigo el Doctor. Era un paso difícil porque en ese momento teníamos más o menos doce camaradas presos, los cuales, después de mi transmisión habían sido chichoneados por la policía y metidos a la cárcel. De manera que desde ese punto de vista el Partido nuestro estaba envenenado prácticamente contra el Gobierno; pero nos dimos cuenta clara de que si nos cruzábamos de brazos nos prestaríamos para que indirectamente se apoderaran de la dirección del país, especialmente para que se estableciera una franca y abierta dictadura en los sectores más reaccionarios de nuestro capitalismo y esas consideraciones tenían que estar por encima de nuestras consideraciones. Tuvimos un debate duro y largo y un poco después de la medianoche salí yo de la Secretaría del Partido hacia la Casa Presidencial.
Hacía cerca de dos años que no veía yo al Doctor Calderón y durante ese tiempo había usado la tribuna parlamentaria, todas las tribunas populares, todas las estaciones de radio, para atacar al Gobierno, de manera que la situación era difícil. Me fue sumamente difícil comunicarme con el Doctor y no fue sino hasta que un amigo que estaba en la Casa Presidencial, ex-diputado, se encargó de llevarle un recado y entonces él ordenó que me recibieran. Hablé con él, le expliqué la situación y le dije que estaba a punto de caer a lo que él respondió: No, no estoy a punto de caer, me estoy cayendo. Esta tarde hubo una reunión de capitalistas en la casa de Jorge Hine, me dijo, y ahí acordaron estrangularme y además me están asfixiando económicamente. De todas maneras vengo a decirle en nombre de mi Partido que si usted quiere sostenerse puede hacerlo; pero para eso es necesario que cambie radicalmente su política. Usted ha gobernado dos años para el capital y se ha apoyado en él y si desea en los dos años que le faltan puede imprimir un cambio radical a su política. Me dijo que no creía eso y que además yo mismo le había echado al pueblo encima. Le dije: mire Doctor, el pueblo es más inteligente de lo que ustedes suponen y tiene más instinto político del que le atribuyen. El pueblo es realista y si el Gobierno da un viraje, el pueblo apoyará al Gobierno y consideramos necesario que lo dé porque es indispensable que busquemos la unidad nacional para enfrentarnos a Hitler que es el primer peligro que tiene ahora planteado la humanidad. Esa noche, prácticamente, quedó hecha la alianza entre el Doctor Calderón Guardia y nosotros.
El problema venía después. Nosotros teníamos que hacerle entender a nuestro Partido, a quien habíamos involucrado espíritu de combate contra el Gobierno, la situación y por su parte el Doctor Calderón tenía que resolver sus propios problemas. Desde luego convinimos en una transformación del Gobierno, de la línea política y económica. Una orientación definida del Gobierno hacia la política social. Esa noche me recordó el Doctor Calderón Guardia el incidente que ya relaté y que había sido hacía dos años en la Cámara de Diputados. Yo le dije al Doctor que la casualidad y las circunstancias habían permitido que nos entendiéramos y que podía ahora cumplir sus buenos propósitos; pero que si no hubiera producido todos esos hechos anormales, que en aquella época no podía haber previsto, él no habría podido liberarse de las amarras de los grandes intereses creados tanto nacionales como internacionales. Fue en este momento realmente en que se decidió la suerte de la política social del Doctor Calderón Guardia. El Doctor Calderón no habría podido dar ni leyes de Seguro Social ni de ninguna otra clase si no se hubiera producido este viraje, porque, él ya estaba caído cuando mi Partido acordó acercarse a él para sostenerlo a cambio de una política social. No habría podido dar leyes, repito, porque su caída de la Presidencia de la República estaba decretada por las fuerzas más poderosas de nuestra política; las fuerzas capitalistas. Después vino lo demás, estos son los antecedentes para explicar por qué tenía que formarse Vanguardia Popular. El Gobierno se dividió, en ese momento don Teodoro Picado era candidato con el apoyo del Gobierno pero no tenía el apoyo del capital. Había dos precandidatos: don Teodoro Picado y don León Cortés y ninguno de los dos tenía el apoyo del capital. Don Teodoro tenía el apoyo del Gobierno pero como éste tenía la enemistad del capital, éste no lo apoyaba y don Teodoro luchaba por conquistar su apoyo. Don Teodoro sí contaba con el apoyo de Monseñor Sanabria, amigo personal del Doctor y de él. Monseñor había asumido actitudes de las que podía deducirse que don Teodoro contaba con su apoyo, con el de la Iglesia pero no había una definición concreta. El Gobierno apoyaba a don Teodoro, más exactamente, don Paco Calderón Guardia que era el Ministro de Seguridad Pública, tenía toda la fuerza pública y el Ministerio de Gobernación. En las elecciones de medio período se le había permitido a don Teodoro elegir diputados y tuvo la mayoría parlamentaria, es decir, el Gobierno había elegido diputados designados por don Teodoro, quien era el Jefe de los diputados del Gobierno que era la mayoría porque el Gobierno se había impuesto en las elecciones de medio período y había atropellado para elegir a todo trance los diputados. Don Teodoro controlaba la Asamblea Legislativa, tenía el apoyo, repito, del Ministerio de Seguridad Pública y de Gobernación; pero tenía en contra el desprestigio del Gobierno. Nosotros llegamos a un entendimiento con el Dr. Calderón pero don Paco estaba en nuestra contra lo mismo que don Teodoro, los dirigentes del Partido oficial y don Ernesto Martén. De tal manera que en la Casa Presidencial sólo el Doctor estaba con nosotros y vino esta lucha tan seria. Para que las leyes sociales pasaran en el Congreso era indispensable que don Teodoro las aceptara pero él no quería porque necesitaba buscar el apoyo del capital y si lo hacía, es decir si apoyaba las leyes sociales, tenía que echarse encima a ese capital. Entonces nosotros estábamos con el Doctor, y don Paco Calderón y don Teodoro estaban en contra de nosotros e idearon una maniobra. Vino la manifestación del primero de mayo de 1942, fue en el Parque Morazán y resultó gigantesca, en ella estuvo el doctor y nosotros y entonces los consejeros políticos de don Teodoro se dieron cuenta de que a don Teodoro no le quedaba más camino que hacer alianza con el Partido Comunista, pero no querían que siguiera ese camino. Yo tuve que salir del país después hacia México y ellos aprovecharon ese tiempo para mandar al Congreso la famosa reforma electoral de que aquí sí se ha hablado mucho. Aquí se ha dicho que esa reforma electoral era para derrotar a don León Cortés pero la realidad es que esa reforma tenía un propósito: que don Teodoro pudiera ganar las elecciones sin necesidad de aliarse con ei Partido Comunista, sin necesidad de aceptar las leyes sociales. Era la capa reaccionaria del Partido Republicano Nacional maniobrando. Por casualidad yo llegué el día en que se definía la reforma electoral en el Congreso, digo por casualidad porque don Paco había cortado toda clase de comunicación conmigo y no había recibido ninguna noticia de lo que estaba ocurriendo. De modo que por casualidad llegué al aeropuerto en donde se me informó de la situación e inmediatamente me trasladé, entre las multitudes, a la Asamblea Legislativa. Todas esas personas estaban ahí protestando contra la reforma. Llegué a tiempo, intervine y me llevé la sesión para que no se votara aquello. Yo me había dado cuenta de la maniobra, sabía, cuando salí de Costa Rica, que algo se estaba maquinando. De la Asamblea me fui a la Casa Presidencial donde me bloquearon pero al fin pude conversar con el Doctor Calderón. Le expliqué que esa maniobra tenía un propósito: impedir que se dieran las leyes sociales. Entonces, después de una larga discusión, el Doctor entendió y convocó a los diputados. Estuvieron reunidos hasta la madrugada y el señor Martén, Jefe de la fracción oficial de diputados le dijo al Doctor Calderón Guardia: escoja entre los comunistas y yo. El Doctor se quedó callado y el señor Martén se retiró. Al día siguiente, el Gobierno, el Presidente de la República envió a la Asamblea una comunicación —que yo redacté— retirando la reforma electoral. En ese momento don Ernesto Martén rompió con el Doctor Calderón y pidió un año de permiso a la Asamblea Legislativa. Dos días después yo asumí la jefatura de las dos fracciones: la de mi partido y la oficial para dar peleas muy serias porque íbamos a dar las leyes sociales. Ese mismo día, cuando llegué a la Casa Presidencial encontré un ambiente de tragedia. Estaba don Teodoro con sus partidarios que ya se consideraban derrotados. Le dije al Doctor que no había otro camino que pelear y que si don Teodoro quería hacíamos un pacto y esa misma tarde se hizo. Se realizó el programa, se dio a conocer, etc., pero no se hizo en definitiva, sino que fue una especie de pacto privado porque había que resolver de previo un problema: el de la Iglesia. Si nosotros hacíamos la alianza con don Teodoro había la posibilidad de que Monseñor Sanabria, por ser nosotros el Partido Comunista, no lo apoyara y a nosotros nos preocupaba porque eso debilitaría un poco lo de las garantías sociales. Esto me llevó a mí, de acuerdo con mi Partido, a buscar contacto con Monseñor Sanabria y el propio Doctor Calderón Guardia me ayudó. Comencé por obsequiarle una Historia de la Iglesia muy vieja y muy interesante que yo tenía en mi biblioteca, él me la agradeció y entramos en conversación. No nos fue difícil entendernos porque aquel era un hombre, repito, de mente muy avanzada, de una gran cultura y además, completamente identificado con el pueblo. Claro que tenía sus puntos de vista y nosotros los nuestros, él quería simplemente una reforma que era lo que nosotros queríamos en ese momento, pues aspirábamos a que se reformara únicamente nuestro régimen social, de modo que en aquel momento coincidíamos en la necesidad de ella de acuerdo con un plan que estaba ahí cuajado en un Proyecto de Ley. Nos entendimos, tuvimos divergencias en cuanto a los principios filosóficos pero sí estuvimos de acuerdo en cuanto al programa. Por demás está decir que nuestra línea nunca ha sido la de perseguir la religión ni nada de eso, es simplemente la propaganda que se hace en nuestra contra; y eso Monseñor lo entendía muy bien. Después de una serie de conversaciones, de negociaciones —no es el momento de explicarlas— resultó esta fórmula. Nosotros íbamos a disolver el Partido Comunista y a fundar otro partido sin renunciar a nuestros principios; pero íbamos a proclamar un programa por el cual íbamos también a luchar. Disolvimos el Partido Comunista y fundamos Vanguardia Popular y adoptamos un programa. Ese programa yo lo había discutido de previo con Monseñor Sanabria, y él a su vez lo había discutido con los Obispos y había tenido serias dificultades pero había logrado que prevalecieran sus puntos de vista. De tal manera que cuando el Partido dio ese paso ya estábamos de acuerdo y entonces vino la carta de Monseñor Sanabria en que dijo que no había, después de estudiar el programa del Partido, ningún inconveniente para que los católicos, inclusive, ingresaran al Partido Vanguardia Popular. Ni él renunció a sus principios ni nosotros renunciamos a los nuestros. Nos pusimos de acuerdo en un programa y en una política para darle conquistas al pueblo de Costa Rica y sobre todo para tratar de conseguir la unificación nacional en momentos de guerra para enfrentarnos al problema número uno de la humanidad: HITLER. Dado este paso se hizo la alianza de nosotros con Teodoro Picado y contamos con el apoyo de Monseñor Sanabria. Por esta serie de razones que he expuesto, nació el PARTIDO VANGUARDIA POPULAR.
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