"El hombre es y será siempre
más fuerte que la propia muerte"
Fidel Castro, Cuba 1926
Marzo 2003
Expresó nuestro Comandante en Jefe al agradecer
al
Gobernador y al Alcalde de Hiroshima la posibilidad
de visitar la ciudad y su hospitalidad. Rinde
homenaje a las víctimas del holocausto
NIDIA DÍAZ,
Enviada especial
HIROSHIMA, 3 de marzo.-Desgraciadamente lo ocurrido
aquí no sirvió de lección al mundo, por el contrario
se construyen decenas y decenas de miles de bombas
de todos los tamaños y de un enorme poder explosivo.
Todavía la especie humana no ha demostrado capacidad
de autopreservación, expresó nuestro Comandante en
Jefe Fidel Castro al agradecer al Gobernador y al
Alcalde de Hiroshima, Yuzan Fujita y Tadatoshi
Akiba, respectivamente, la hospitalidad y la
invitación a visitar esta ciudad, adonde llegó este
lunes a las 10 y 20 hora local procedente de Tokio.
Emotivas fueron las palabras de Fidel al evocar
aquellos días tras la explosión nuclear contra
Hiroshima por parte del Gobierno de los Estados
Unidos.
"Daba la casualidad, dijo, que en un mes como ese,
yo había nacido, el 13 de agosto. De modo que la
destrucción de esta ciudad se produjo siete días
antes de mi cumpleaños en aquel 1945."
Reflexionó acerca de que entonces "ninguno de
nosotros conocía el mundo como lo conocemos hoy, ni
teníamos las nociones de política que hoy tenemos".
Durante sus palabras el líder cubano recordó los
peligros que acechaban a Cuba durante la Crisis de
Octubre. "Habían transcurrido entonces 17 años desde
que esta ciudad fue bombardeada, en cierto momento
de aquellos días teníamos la impresión de que íbamos
a desaparecer".
En ese sentido al referirse a la actitud valiente y
patriótica de los cubanos, Fidel dijo: "El hombre es
y será siempre más fuerte que la propia muerte".
Es por ello, enfatizó, que resulta tan importante
seguir levantando el recuerdo de lo que aquí pasó y
de que decenas de millones de personas visiten este
lugar.
Para finalizar la cena en su honor, en el hotel
Rigla Royal Hiroshima, el alcalde de esa ciudad,
Tadatoshi Akiba, agradeció al Presidente cubano su
presencia y expresó sintéticamente que Japón y Cuba
son dos naciones vecinas que solo las separa un
país: Estados Unidos.
Callada y solemnemente, nuestro Comandante en Jefe
colocó en horas de la tarde una ofrenda floral en
memoria de las víctimas del holocausto nuclear,
ocurrido el 6 de agosto de 1945, cuando el Gobierno
de Harry Truman decidió con la acción, iniciar la
era nuclear, y con posterioridad recorrió el
monumento funerario, en el mismo lugar.
En el Parque de la Paz, construido en el lugar donde
más devastación provocó la explosión atómica,
los
japoneses levantaron un cenotafio de mármol negro;
en él están inscritos, a pincel, los nombres de las
víctimas y allí arde una llama eterna.
El Parque de la Paz, es un área de más de 500 metros
de extensión y unos 200 de ancho. En ese escenario
todo recuerda el fatídico día pero en particular el
Museo Conmemorativo, donde, guardados en frascos y
preservados con quimicales, una puede ver lo único
que quedó de muchos de aquellos habitantes de
Hiroshima: el pellejo.
En una maqueta, la Hiroshima anterior al 6 de agosto
puede observarse y también, tristemente, en qué
quedó convertida luego de ser presa de las llamas
como consecuencia de los más de 6 000 grados
centígrados de temperatura exhalada desde el
epicentro del hongo atómico que se afirma se elevó
hasta 6 000 metros en el aire.
El 60% de la ciudad quedó totalmente destruido.
Setenta mil japoneses murieron al instante y a 140
000 ascendió la cifra en diciembre de aquel año.
También allí, en el llamado Museo de la Bomba
Atómica, se conserva uno de los más dramáticos
rastros del engendro nuclear: los peldaños de
entrada a un banco, sobre los cuales una sombra
negra es el único testigo de lo que fue un ser
humano.
Fidel estuvo en Hiroshima. Su compromiso con la paz
lo trajo hasta aquí. Antes de marcharse escribió en
el Libro de Visitantes: "Que jamás vuelva a ocurrir
semejante barbarie".