Encuesta confirma que el apoyo
popular a Bush cae cada vez más
La mayoría de estadunidenses
no cree que la insurgencia iraquí esté en declive
David Brooks
28
de junio del 2005
Nueva York, 27 de junio. La mayoría
de los estadunidenses no acepta la versión oficial del
gobierno de George W. Bush de que la "insurgencia" en
Irak se está debilitando o llegando a su última
fase, y sólo 46 por ciento acepta que la derrota del "enemigo"
ahí tendrá algún efecto en derrotar al "terrorismo"
en otros lugares, de acuerdo con una encuesta del Washington Post/ABC
News publicada hoy.
El sondeo confirma tendencias de otras encuestas
recientes de que el apoyo popular y la credibilidad del gobierno
de Bush sobre la guerra en Irak se están deteriorando cada
vez más.
Apenas uno de cada cinco estadunidenses (22
por ciento) cree que la insurgencia en Irak se está debilitando,
24 por ciento cree lo contrario, y la mayoría, 53 por ciento,
considera que la resistencia contra las fuerzas estadunidenses
no ha cambiado.
La semana pasada, el vicepresidente Dick Cheney
había asegurado que la insurgencia estaba en sus últimas
fases, pero sólo 25 por ciento está de acuerdo con
él, según la encuesta.
Ante estas tendencias de debilitamiento en el
apoyo del público para la política bélica
de este gobierno, Bush y sus colaboradores han intensificado su
presencia en los medios nacionales para tratar de revertir estas
percepciones. La noche del martes el presidente ha programado
un discurso en el fuerte Bragg en Carolina del Norte, que se trasmitirá
en vivo a nivel nacional, para replantear y reafirmar su política
de guerra tanto en Irak como en "contra del terrorismo",
pero a la vez intentando advertir que será una campaña
"sin tiempos fijos", y que podría prolongarse
más de lo que el público desea.
A la vez, se siguen reportando que las fuerzas
armadas no están logrando sus metas de reclutamiento para
el ejército voluntario, y todo político, incluso
el gobierno de Bush, reitera que no se está considerando
la conscripción obligatoria.
Sin embargo, con la prolongación del
conflicto y la carencia de nuevos reclutas, se reveló la
semana pasada que el Pentágono está creando una
base de datos de 30 millones de jóvenes entre 16 y 25 años
de edad, con información sobre sus calificaciones, números
de seguro social y sus direcciones electrónicas y números
de teléfono.
El Washington Post y después el New York
Times revelaron que el Pentágono, con la ayuda de un contratista
privado, inició este proyecto hace tres años, pero
la notificación pública obligada por ley se hizo
apenas el mes pasado.
El Pentágono insiste que fue un error,
y tenía la intención de registrar el hecho, ya que
la ley de protección de privacidad ordena que todo proyecto
del gobierno de recaudación de datos personales de ciudadanos
tiene que ser anunciado al público, y se tiene que someter
a un periodo de comentario abierto.
La justificación del proyecto es que
si se busca mantener un ejército voluntario, y evitar la
conscripción, el Pentágono necesita vías
para poder comunicarse con potenciales reclutas.
Pero para críticos, esto provoca
sospechas de que las fuerzas armadas buscarán comunicarse
directamente con jóvenes sin el permiso de sus padres para
convencerlos a sumarse a las filas militares, y para otros indica
que ya hay preparativos para, si se necesitara, implementar el
servicio militar obligatorio, como en tiempos de Vietnam.
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