Diez Consejos
para los Militantes de Izquierda
Frei
Betto
Resumen
Latinoamericano
9
de enero del 2005
1. MANTENGA
VIVA LA INDIGNACIÓN
Verifique
periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte
el
criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad
social tan
natural como la diferencia entre el día y la noche. La
izquierda lo enfrenta
como una aberración que debe ser erradicada.
Cuidado: usted
puede estar contaminado por el virus social-demócrata,
cuyos
principales síntomas son usar métodos de derecha
para obtener conquistas de
izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños
para no quedar
mal con los grandes.
2. LA CABEZA
PIENSA DONDE LOS PIES PISAN
No se puede
ser de izquierda sin "ensuciar" los zapatos allá
donde el pueblo
vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y
victorias. Teoría
sin práctica es hacer el juego a la derecha.
3. NO SE AVERGÜENCE
DE CREER EN EL SOCIALISMO.
El escándalo
de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran
los
valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso
del
socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el
socialismo
del horizonte de la historia humana.
El
capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para
la mayoría de la
población mundial. Hoy, somos 6 [mil millones] de habitantes.
Según el Banco
Mundial, 2,8 [mil millones] sobreviven con menos de US $ 2 por
día. Y 1,2
[mil millones], con menos de US $ 1 por día. La globalización
de la miseria no es
mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores,
asegura
alimentación, salud y educación a 1,2 [mil millones]
de personas.
4. SEA CRÍTICO
SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA.
Muchos militantes
de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar
piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos
y acusan
a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice
Jesús, vemos el
polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo. Tampoco
se
enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores
y jueces
y, algunos, son captados por el sistema.
La autocrítica
no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser
criticado por los(as) compañeros(as).
5. SEPA LA
DIFERENCIA ENTRE MILITANTE Y "MILITONTO".
"Militonto"
es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los
eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje
está lleno
de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales.
El militante
profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona,
medita; valora de forma determinada su área de actuación
y actividades,
valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos
comunitarios.
6. SEA RIGUROSO
EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA.
La izquierda
actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante
de izquierda puede perder todo, la libertad, el empleo, la vida.
Menos la
moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y
representa. Le
presta un inestimable servicio a la derecha.
Hay arribistas
disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se
engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En
nombre de una
causa colectiva, busca primero sus intereses personales.
El verdadero
militante - como Jesús, Gandhi, Che Guevara - es un servidor,
dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No
se siente
humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él
no se confunde
con la función que ocupa.
7. ALIMÉNTESE
EN LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA.
Es preciso
la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir
el amor de
la pareja, "volver a las fuentes" para mantener encendida
la mística de la
militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías,
como
el "Diario del Che en Bolivia", y romances como "La
Madre", de Gorki, o "Las
uvas de la Ira", de Steinbeck.
8. PREFIERA
EL RIESGO DE ERRAR CON LOS POBRES A TENER LA PRETENSIÓN
DE
ACERTAR SIN ELLOS.
Convivir con
los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de
idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen
los mismos vicios
encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son
mejores ni peores que
los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres,
o sea, personas
privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales
de la vida
digna. Por eso, estamos al lado de ellos. Por una cuestión
de justicia.
Un militante
de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y
sabe
aprender con ellos.
9. DEFIENDA
SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE ELLOS NO TENGAN RAZÓN.
Son tantos
los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar
de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos
que tuvieron
una educación refinada.
En todos los
sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia
es que, en la élite, la corrupción se hace con la
protección de la ley y los
bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados,
que permiten
que un especulador lleve una nación entera a la penuria.
La vida es
el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los
cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece
la opresión de
los pobres.
10. HAGA DE
LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN.
Orar es dejarse
cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos
de
rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra
conversión, esto
es, el cambio del rumbo en la vida. Hablamos como militantes y
vivimos como
burgueses, acomodados en una cómoda posición de
jueces de quien lucha.
Orar es permitir
que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos
a amar
así como Jesús amaba, libremente.
Permitida
la reproducción parcial o total siempre y cuando se
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