Lo que está pasando en Costa Rica, ha
nadie le debe extrañar. Fuimos perfectamente
advertidos, pero una minoría apenas superior
al 40% del electorado que fue a las urnas en febrero
del 2006, no quiso creerlo o pusieron oídos
sordos a las advertencias.
El actual Presidente de Costa Rica, Oscar Arias
Sánchez, siendo candidato del PLN, declaró sin
tapujos en el periódico La Prensa Libre
del 3 de setiembre del 2005, que "La ingobernabilidad
se ha adueñado de la administració n
Pacheco de la Espriella y por eso, las reformas
importantes como el Plan Fiscal y el TLC no avanzan.
Bajo esa premisa, creo que es mejor evitar el caos
y la anarquía y PROMOVER LA TIRANIA
EN DEMOCRACIA…"
No escucharon, ignoraron aquellas palabras,
y hoy vivimos esa tiranía, sustentada en
varios hechos y estrategias: la gran prensa nacional,
coparticipe de la tiranía, por medio de
su dictadura mediática oculta y apoya las
imposiciones del gobernante de turno, que
fue impuesto por sus dueños; también
es la creadora de una imagen mediática del
tiranuelo, al que no se cansan de alabar, publicando
obras y logros que no son solo de su gobierno,
aunque eso sea vestirse con ropa ajena; o bien,
exponiendo sin "bondadosa" actitud de tirar migajas
de su sueldo Presidencial que, como él dijo,
no lo hace ni más pobre ni más rico;
es decir, regalar con tremendo aforo mediático
lo que le sobra, pero eso no es caridad, es un
insulto; cabe entonces recordar aquella sentencia:
lo que haga tu mano derecha…que no lo sepa
la izquierda…
Se lanza contra la tiranía de Fidel Castro
en Cuba, cuya mala fama es bien merecida; pero
se regodea con la herencia neoliberal de la dictadura
pinochetista de Chile, que por ser de derechas,
si se la traga. Entonces, vamos conociendo
los gustos de don Oscar.
Pero cada quien corre por su migaja, así algunos
diputados van a Zapote a recoger las suyas convertidas
en proyectitos de ley, a cambio de su docilidad
legislativa para avalar actos antidemocráticos,
despóticos y dictatoriales, ordenados en
la Presidencia de la República y ejecutados
por un napoleoncito en la Asamblea Legislativa;
lo que a su vez es festejado en Llorente, por medio
de la empresa periodística que tiene
la sartén por el mango y editorializa, con
vela o sin ella, a favor de los actos que hacen
sus aliados y empleados gubernamentales.
Pero además, han logrado a través
de la manipulación mediática, que
los costarricenses crean que "diálogo" es
estar de acuerdo con la imposición tiránica,
y que disentir de ella es ser, casi, aliado del
diablo, comunista y anticostarricense.
Tiránicamente se puede afirmar que "es
más fácil cambiar los 10 mandamientos
que el TLC" y a eso llaman diálogo, lo que
es igual a dar por cerrada la discusión
en la Comisión de Asuntos Internacionales,
sin dar la palabra a representantes populares anti
TLC, tan legítimos, como los que se postran ante
el TL¢.
Se ha llegado a tal extremo, que hasta
nombraron como embajador ante un organismo
internacional, a un músico que recogiendo
sus "limosnas al piano" y, cantara una opera trágica
porque no lo dejaban escuchar las loas al TLC., sordo
debe ser.
No, esta no es la línea costarricense;
se equivoca quien quiere jugar de "tiranuelo" y
los que lo acuerpan, aupan, bendicen (¡que
los hay y de alta jerarquía!, porque a los
sacerdotes de parroquia los acusan por decir la
verdad, como es el caso del padre Ronald Vargas
de la Cruz, (Guanacaste) y le cantan loas. Diálogo
es verdadero interés en conciliar; pero
a eso siempre los tiranos de verdad, le han tenido
miedo y no lo permiten, pero más los "tiranuelos" que,
generalmente, son más limitados, por eso
no hay que tenerles miedo.